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miércoles, 2 de diciembre de 2009

EL PIJARAL - "El corazón de Anaga"

Adormecida entre brumas perpetuas, embriagada por los aires del norte, sin más prisas que las que trae el viento y con las ansias de quién ama la vida o teme no hacerlo. La laurisilva aferra sus raíces con fuerza en lo más profundo del macizo, lamentando no haber podido defender sus legendarias selvas pero sabiéndose dueña de lo que siempre le ha pertenecido: el corazón de Anaga.

El Pijaral, en el macizo de Anaga, abarca una zona de laurisilva pura en muy buen estado de conservación, constituyendo una Reserva Natural Integral de incalculable valor. Está a su vez incluida en el Parque Rural de Anaga que, con 14.419 hectáreas, engloba casi la totalidad del macizo de Anaga, en el noreste de Tenerife.

La reserva comprende una zona de laderas inclinadas en la vertiente norte del parque rural y tiene una extensión de 300´7 hectáreas, dentro de las cuales se incluye el Monte del Pijaral que le da nombre a la totalidad de la reserva, y varios roques entre los que destacan el Roque Anambro y el Roque Chinobre.

La zona se caracteriza por su gran humedad, provista por el constante empuje de los vientos alisios, así como por una exuberante vegetación resultante de la baja actividad antrópica (uso por parte del ser humano) que ha tenido esta zona desde épocas prehistóricas.

Este enclave constituye, por su pureza y aislamiento, una importante reliquia del bosque de laurisilva original que existió en épocas anteriores a la conquista de Tenerife a lo largo de toda la vertiente norte de la isla, entre los macizos de Anaga y Teno, y del cual solamente se conserva un 10% en la actualidad.

En cuanto a la flora, podemos decir que el grado de conservación de la laurislva de esta zona es tal que en ella intervienen gran parte del elenco propio de este tipo de bosque, incluyendo especies muy exigentes en húmedad como el til (Ocotea foetens) y otras raras y amenazadas como el saúco (Sambucus palmensis), la esparraguera (Asparagus fallax), la violeta de Anaga (Viola anagae) y la adelfa de monte (Euphorbia mellifera); además de la píjara (Woodwardia radicans), una especie de helecho muy abundante en toda la zona y de cuyo nombre deriva el topónimo: “El Pijaral”.

Con respecto a la fauna, esta zona cuenta con numerosos invertebrados endémicos como escarabajos, arañas y moluscos. Además El Pijaral es una zona de especial protección para las aves (ZEPA) constituyendo un importante refugio para las palomas de la laurisilva, la paloma turqué y la paloma rabiche (Columba bollii y C. junoniae), pudiéndose observar también al gavilán (Accipiter nisus granti), el aguililla (Buteo buteo insularum) y la gallinuela (Scolopax rusticola).

sábado, 7 de noviembre de 2009

PINO CANARIO (Pinus canariensis): “El guerrero inmortal”

Nada puede detener al pino canario en su empeño por alcanzar el cielo, nada, ni las sequías más penosas o el furioso viento, ni las lavas de un volcán o el más temible incendio, tampoco el pasar del tiempo, nada es temible para este glorioso guerrero, ¡nada!… o tan solo la codicia de un pueblo.

El pino canario (Pinus canariensis), es el árbol más habitual en las Islas Canarias, así lo demuestran los extensos pinares de las cumbres de Tenerife, La Palma, El Hierro y G. Canaria. En La Gomera su presencia es puntual y tanto en Lanzarote como en Fuerteventura su presencia se limita a escasos ejemplares, todos ellos de origen antrópico (introducidos por el ser humano).

Este pino es un árbol de gran porte que suele alcanzar los 30 metros de altura (aunque algunos ejemplares superan los 50 metros) y tiene una forma piramidal en sus inicios y aparasolada cuando va cesando el crecimiento vertical. Una de sus características más conocidas es su increíble resistencia al fuego que le permite rebrotar tras ser calcinado por un incendio forestal, pero también es llamativa la gran capacidad que tiene para germinar sobre coladas lávicas colonizando suelos muy jóvenes. Sus hojas son aciculares y se agrupan de tres en tres, lo cual es una característica que lo diferencia de la mayoría de especies de pinos del mundo (que las agrupan de dos en dos). El pino canario es una especie monoica, es decir, con flores masculinas y femeninas en el mismo ejemplar. Las flores masculinas son racimos amentiformes que desprenden gran cantidad de polen mientras que las femeninas producen las conocidas piñas. Las piñas pueden llegar a medir de 12 a 18 cm de largo por 8 a 10 de diámetro en su parte más ancha y tardan en torno a dos años en madurar, tiempo suficiente para que se formen dos piñones por cada escama de la piña. El tronco del pino posee una corteza pardo-rojiza resquebrajada en los ejemplares adultos y pardo-grisácea lisa cuando el pino es joven.

Entre los mejores pinares de Canarias podemos citar la Corona Forestal en Tenerife, las laderas de la Caldera de Taburiente en La Palma, la zona de “El Pinar” en la isla del Hierro o el pinar de Tamadaba en la isla de Gran Canaria.
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Fue tras la destrucción de los pinares cuando los pinos supervivientes decidieron cesar en su intento de alcanzar el cielo. Nada importaba ya allá arriba si bajo sus pies ya no existía un bosque sino un campo de batalla. Fue entonces cuando extendieron sus ramas hacia el horizonte y dejaron de señalar al firmamento. Son los pinos gordos de Vilaflor, el pino de Tágara en Guía de Isora, los pinos de Gáldar, los “Pinos de la Virgen” de Fuencaliente, Puntagorda y El Paso…
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Nada puedo hacer este inmortal guerrero para escapar del exterminio al que fueron sometidas las Islas Canarias durante y después de la conquista castellana. Al exterminio humano que sufrieron los aborígenes se sumó pronto el exterminio de nuestros bosques a manos de despiadados sin escrúpulos. Los más altos y bellos pinos fueron los primeros en caer y transformarse en madera para construir los primeros asentamientos, muebles, barcos, carretas…, esta destrucción de los pinares se vio además potenciada por el negocio de la “pez”, una mezcla de resina y cenizas que se obtenía tras la quema de madera de pino tea en los hornos de piedra construidos en medio de los pinares. Esta sustancia llamada “pez” se utilizaba para impermeabilizar los barcos de la época por lo que suponía un lucrativo negocio que llevó a los pinares naturales de nuestras islas al borde de la extinción.

Hoy en día, y tras sucesivas repoblaciones forestales, el pino canario cuenta con una amplia distribución en el archipiélago. Desgraciadamente, es cierto también que la falta de planificación durante las repoblaciones de décadas anteriores ha llevado al pino canario a ocupar espacios ecológicos que no le corresponden, dentro de los dominios potenciales de la laurisilva.

martes, 29 de septiembre de 2009

Ciberacción de Greenpeace por la retirada del Proyecto de Ley del Catálogo Canario de Especies Protegidas

El Gobierno de Canarias continúa empeñado en que el sebadal, planta submarina de gran valor ambiental, no moleste en la construcción del puerto industrial de Granadilla". Así comienza el comunicado de Greenpeace que anuncia una campaña de recogida de firmas contra la última "treta" del Ejecutivo para desbloquear el pleito de los sebadales y permitir que se construya el polémico puerto industrial de Granadilla, que ha despertado una de las mayores movilizaciones ecologistas que se recuerdan en Canarias.

(Fuente: La Opinión de Tenerife)
Mediante esta ciberacción se pretende paralizar dicha Proposición de Ley. Consiste en enviar un correo al consejero de Medio Ambiente y Ordenación Territorial, Domingo Berriel, y al presidente del grupo parlamentario de CC, José Miguel González, pidiendo que dicha proposición sea retirada.

Haz clic aquí para expresar tu rechazo a esta nueva artimaña de un gobierno sin cordura.


martes, 22 de septiembre de 2009

PAREMOS EL ANILLO INSULAR


¡¡NO DEJES QUE DESTRUYAN NUESTRA ISLA!!
¡¡MANIFIÉSTATE!!
SÁBADO 26 DE SEPTIEMBRE DE 2009 A LAS 12:00h EN LA PLAZA WEYLER
Informate aquí:
http://anilloinsulartenerife.blogspot.com/


SI QUIERES MOSTRAR TU RECHAZO AL ANILLO INSULAR:


Descárgate este modelo de
denuncia ante el defensor del pueblo europeo, añade tu nombre y D.N.I., escanéalo y envíalo aquí:
anilloinsular@hotmail.es
(No olvides firmarlo)

Modelo de denuncia ante el defensor del pueblo europeo (pdf)


jueves, 28 de mayo de 2009

CHARCAS DE ERJOS - "El renacer de un humedal"

Si existe en el mundo un lugar que demuestre que una actividad antrópica no tiene por qué desencadenar siempre un deterioro irreversible en el medio ambiente, ese lugar es sin duda Los Humedales de Erjos. Ni en el sueño del mayor amante del medio ambiente se hubiese recreado nunca la paradoja de este maravilloso lugar, la ambición por la tierra que desencadenó el paraíso.

Los humedales o lagunas de Erjos se crearon por la acumulación natural de agua de lluvia en las cuencas creadas tras la extracción de las tierras fértiles del lugar para su utilización en diversas zonas de cultivo de la isla. Debido a la impermeabilidad de una capa de arcillas existente en la zona, que impide la filtración de agua hacia el subsuelo, con el paso de los años estas cuencas fueron quedando anegadas y se formaron estas pequeñas lagunas.

Es cierto el dicho que afirma “dónde hay agua, hay vida” y se puede comprobar fácilmente en este milagro de la naturaleza. Con el pasar de los años, la acción destructiva del hombre ha dado lugar a un ecosistema único en Tenerife, tras la acumulación de agua llegaron sauces canarios, acompañados por otras plantas higrófilas y brezos, y ante tal remanso de paz las aves acuáticas no se hicieron esperar.

Hoy en día y después de casi treinta años desde que se dejaran de extraer las llamadas “tierras de prestación” de la zona, Los Humedales de Erjos renacen tras ser arrasados por el terrible incendio que asoló el norte de Tenerife en el verano de 2007.

El abundante número de días de lluvia del pasado invierno ha permitido que los humedales se llenen de nuevo y que especies como el sauce canario (Salix canariensis) aparezcan en abundancia y esplendor; además, con esta recuperación del entorno las aves están regresando de nuevo a la zona. En las colinas de alrededor aún se pueden apreciar claramente las secuelas del devastador incendio, allí, en las laderas, los brezos y otras especies del Monteverde intentan pasar página y renacer desde sus cepas.


*Gracias a Manolo Marrero por permitirnos usar un video cargado de sensaciones donde se puede apreciar la grandiosidad de este paraje:

Charcas de Erjos - (NEW EDITION) from manolomarrero on Vimeo.

sábado, 23 de mayo de 2009

SAUCE CANARIO (Salix canariensis): "El guardián de los arroyos"

La situación actual de este árbol es dramática, a su natural lucha contra las periódicas sequías que asolan nuestras islas cada cierto número de años, se ha unido la desaparición de corrientes fluviales a causa de las canalizaciones para cultivos y la necesidad de competir con dos especies higrófilas invasoras: la caña (Arundo donax) y el paragüitas (Cyperus involucratus).

El sauce canario (Salix canariensis), también llamado sao, es un árbol pequeño endémico de la Macaronesia que crece en Madeira y Canarias, dónde podemos hallarlo en todas las islas menos en Lanzarote y Fuerteventura. Se trata de una especie higrófila (requiere humedad constante) que podemos encontrar en barrancos con curso de agua habitual, así como alrededor de arroyos y pequeñas lagunas o humedales de nuestras islas. En condiciones óptimas llega a medir hasta diez metros de altura, sus hojas son lanceoladas y pubescentes por el envés, normalmente deformadas por agallas. Sus flores, unisexuales, se disponen en amentos masculinos o femeninos de hasta seis centímetros de largo. Posee un tronco gris verdoso que se torna parduzco y agrietado con la edad; las ramas son verdosas, delgadas y suaves aunque se van tornando rugosas con el paso del tiempo. El sauce canario tiene además la peculiaridad de ser un árbol de hoja caduca por lo que con la llegada del otoño sus ramas pierden frondosidad.

Es habitual que forme saucedas o bosques galería alrededor de los cauces de los barrancos. En Tenerife podemos observar saucedas importantes en los barrancos del Cercado y de Afur, en Anaga, formando bosques galería, así como abundantes ejemplares a orillas de los humedales de Erjos, dónde sirven como refugio para varias especies de aves.

Este árbol debe ser objeto de un concienzudo y urgente plan de recuperación, en el que se erradiquen permanentemente las especies invasoras, caña y paragüitas, que impiden la recuperación natural del sauce en los barrancos y zonas húmedas de nuestras islas.

sábado, 4 de abril de 2009

MADROÑO CANARIO (Arbutus canariensis): "El manzano del Jardín de las Hespérides"

Con la llegada del otoño el Madroño Canario se viste de gala y ofrece sus llamativos frutos que, por lo intenso del colorido, bien podrían confundirse con las manzanas doradas del Jardín de Las Hespérides, de las que habla la mitología griega.

El Madroño Canario (Arbutus canariensis), especie singular y bella donde las haya, es un árbol endémico de las Islas Canarias que podemos encontrar en las zonas más secas y termófilas del monteverde, aunque requiere suelos fértiles y húmedos. Llega a alcanzar los 8 metros de altura y su corteza pardo-rojiza se desprende en placas con facilidad. Sus hojas son grandes, de 8-15 cm de longitud y 2-3 cm de anchura, ovado-lanceoladas.

Sus pequeñas flores son acampanadas y colgantes, de color verde pálido o blanco con tonos rosados; y sus frutos, que son unas bayas anaranjadas de 2 a 4 cm. de diámetro, parecen diminutas mandarinas y son comestibles. Estos frutos sirven como alimento a diversos animales del ecosistema canario, aunque en el pasado incluso lo fueron para familias canarias en tiempos de hambruna. Lo cierto es que su sabor es bueno pero comer muchos puede llegar a embriagar y provocar dolor de cabeza, ya que cuando están muy maduros contienen algo de alcohol.

Esta especie debió ser más común en el pasado de lo que lo es hoy en día. Así lo demuestran afirmaciones como las de Webb y Berthelot en 1828 refiriéndose a un bosque de madroños que existió en el Barranco de Badajoz:

"...están todos reunidos cerca del barranco de Badajoz, y forman uno de los bosques más agradables de Tenerife"

Aún así, es posible contemplar madroños en espacios naturales de El Hierro, La Palma, La Gomera, G. Canaria y especialmente en Tenerife dónde llega a ser muy común en las laderas de Güímar formando arboledas de madroños. Además, a lo largo de los límites inferiores de la Corona Forestal en el norte de Tenerife aparecen madroños de gran porte en zonas de Santa Úrsula, Icod, La Guancha, etc. Según algunas fuentes pudieron existir madroños también en Fuerteventura pero hoy en día han desaparecido por completo de dicha isla.

Es una especie que se puede reproducir por esquejes además de por semillas por lo que su repoblación no es difícil. La época idónea para recoger sus semillas es alrededor de octubre, cuando los frutos comienzan a caer al suelo. Las épocas óptimas para plantar las semillas son la primavera y el otoño.

Si te gusta el senderismo y quieres ver madroños te recomendamos la ruta "El Jardín de las Hespérides" en Güímar

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