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lunes, 15 de noviembre de 2010

Jornada de Reforestación, La Orotava, Tenerife, 20 noviembre


El próximo sábado 20 de noviembre se llevará a cabo una Reforestación en La Orotava, con motivo de la celebración del “Día del Árbol Canario”.

Horario: 8:30 a 13:30 h
Plazas limitadas. La inscripción se confirma por correo electrónico o por teléfono. Se debe indicar el nombre y apellidos y móvil a voluntariadoambiental@idecogestion.net ó 922 310 578//638792149.

Una vez inscrito se les indicará el punto de salida de la guagua.

Fecha límite de inscripción: miércoles 17 de noviembre

Condiciones a tener en cuenta:

- Traer ropa y calzado cómodo

- Agua y tentempié

- Se realizará una caminata de aproximadamente 30 minutos hasta el lugar de la reforestación

- La actividad se podría cancelar por fenómenos meteorológicos adversos.

Oficina de la Participación y el Voluntariado Ambiental
voluntariadoambiental@idecogestion.net

sábado, 7 de agosto de 2010

PINO DERRENGADO - "El pino con alma de sabina"

Doblegado, abatido, exhausto… esclavo de la tierra, fugitivo del cielo. Crece en las resecas tierras del sur un pino con alma de sabina, que en lugar de alcanzar las estrellas se deja estremecer por la brisa.

(Esta imagen es una reconstrucción estética del paisaje para realzar la belleza del árbol. Para ver la imagen original pincha → aquí)

Este extraño ejemplar de Pino Canario (Pinus canariensis) conocido popularmente como “Pino Derrengado” o “Pino Esrrengado” se encuentra situado a unos 530 metros de altitud en las laderas de medianía de la vertiente sureste de Tenerife, dentro del término municipal de Arico, en una zona conocida como el Cruce de Las Casitas. Se halla dentro del área de transición entre los límites superiores del bosque termófilo y los límites inferiores del pinar, en el piso bioclimático termomediterráneo (o termocanario).


Su singularidad no viene determinada únicamente por su antigüedad, que supera los tres siglos, sino por su peculiar forma, abatida y abanderada, que recuerda a la Sabina de la Dehesa de la isla de El Hierro. Poco se sabe sobre el origen de tan artística silueta, aunque las principales hipótesis apuntan como causa a la fuerza ejercida por el constante viento de la zona (ya que el árbol se encuentra en una loma muy expuesta a los vientos alisios) o incluso a un forzamiento de origen humano producido durante los primeros años de vida del árbol. Lo único que se sabe con certeza es que debido al tipo de tejidos del Pino Canario esta deformación se tuvo que producir de forma constante en el tiempo mientras el pino era aún joven y su corteza flexible.

Con respecto a sus dimensiones podemos decir que cuenta con un perímetro de más de 5 metros y con una altura de 2,60 metros (poco relevante debido a la forma arqueada del árbol), la copa tiene 8 metros de diámetro. Pese a su tortuoso aspecto, el árbol se ha adaptado bien a su singular destino y ha desarrollado diversas pernadas a modo de contrafuertes, con las que consigue permanecer estabilizado. Por otra parte, en la zona abunda la Vinagrera (Rumex lunaria), la Lavanda Canaria (Lavandula canariensis), la Aulaga (Lunea arborescens) y el Balo (Plocama pendula).

Lamentablemente el estado de los alrededores del árbol es deplorable. El pino se encuentra acosado por diversos elementos como postes de teléfono, torretas eléctricas, tuberías, atarjeas, restos de escombros y basuras, e incluso por una pista de tierra que discurre a escasos centímetros de su tronco principal y la cual le ha causado ya algún deterioro. Irónicamente el único elemento que parece querer protegerlo del tránsito de vehículos es una inútil y antiestética cadena de metal que poco puede hacer más que restarle belleza e interponerse en cualquier intento de fotografiar al espléndido árbol.
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Con la vista puesta en los bosques de las montañas, el Pino Derrengado siempre añoró otra vida, una lejos del ser humano y su peligrosa hacha. Desde sus primeros días de vida, el árbol asió sus ramas al suelo y se estiró con fuerza intentando liberar sus raíces de su desdichado destino, pretendiendo huir como quien renuncia a su identidad y lugar en la vida, como aquel que pretende olvidar y renacer. Hoy en día se siente más cerca de su sueño que nunca, aunque sabe que cuanto más se esfuerza por estirarse y escapar, más fuertes se hacen sus raíces y más larga su condena.
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sábado, 20 de febrero de 2010

"Canarias: Reductos de Biodiversidad"

“Canarias reductos de biodiversidad “, es el título de la nueva serie de cine documental de naturaleza que esta a punto de terminar el director tinerfeño Pedro Felipe Acosta.

Se trata de un proyecto de Alas Cinematografía, en coproducción con la Televisión Canaria y el Gobierno de Canarias. Una serie documental de ocho capítulos, rodada en cine de súper 16 mm y Alta Definición.

Constituye sin duda alguna el mejor audiovisual sobre biodiversidad canaria que se ha realizado hasta el momento y su potencial didáctico es enorme.

Canarias reductos de biodiversidad from Pedro Felipe on Vimeo.

viernes, 8 de enero de 2010

CARDÓN DEL CHORRILLO* - "Monumento a la eternidad"

Impenetrable, inmóvil e indiferente, ocultando en sus entrañas centurias de secretos y pasiones, el cardón que se enamoró del sol sigue creciendo lentamente, extendiendo, cual espadas o rascacielos, sus mil brazos hacia las alturas.


Este gigantesco cardón (Euphorbia canariensis) sobrevive en mitad de un barranco a 360 metros sobre el nivel del mar, rodeado de núcleos urbanos y amenazado por una metrópolis que se hace cada vez más densa hacia el sur.


Sus extraordinarias dimensiones recuerdan, salvando las distancias, a los desaparecidos cardones gigantes de Buenavista del Norte en Tenerife (que cubría una extensión de 150m2) y de Gáldar en Gran Canaria.

Se trata de un único y soberbio ejemplar de Euphorbia canariensis en muy buen estado de conservación. Con 35,20 metros de perímetro y 6 metros de altura constituye probablemente el mayor cardón de todo el Archipiélago Canario, pudiendo su edad rondar los 300 o 400 años.

Lamentablemente no se encuentra dentro de un espacio natural protegido, por lo que en los alrededores existe una fuerte actividad antrópica, lo que da a la zona un aspecto bastante descuidado.


En la zona perviven, aparte de otros cardones de dimensiones mucho más modestas, tabaibas amargas (Euphorbia lamarckii), verodes (Senecio kleinia), inciensos (Artemisia canariensis), cornicales (Periploca laevigata) y un pequeño almácigo (Pistacia atlántica) barranco arriba. Además, son abundantes la tunera (Opuntia maxima) y la pitera (Agave americana), ambas especies invasoras introducidas.


miércoles, 16 de diciembre de 2009

PALO BLANCO DE LA ATALAYA - "Vigía de la soledad"

Ajeno al pasar del tiempo, un vigoroso vigía charla cada tarde con el horizonte, sin saber muy bien por qué ni cómo logró escapar del exterminio.
Este monumental palo blanco (Picconia excelsa) se encuentra situado en el municipio norteño de Tacoronte, a una altitud de 540 metros sobre el nivel del mar y en la ladera suroeste de la espléndida Montaña de la Atalaya.

Constituye un recuerdo viviente del majestuoso bosque de Laurisilva que se extendía hace menos de quinientos años a lo largo de todo el norte de Tenerife, y que constituía la “selva” de mayor extensión de todo el Archipiélago Canario.

Con respecto al árbol en sí mismo, podemos decir que se trata de un vigoroso ejemplar de Picconia excelsa, que alcanza los 15 metros de elevación, cuyo grueso tronco se ramifica a un metro de altura en cuatro grandes pernadas y está semioculto en su parte inferior por la frondosidad de sus numerosos brotes basales.

En la zona, predominan las especies invasoras e introducidas, como la tunera (Opuntia maxima), la pitera (Agave americana) o el eucalipto (Eucalyptus camaldulensis).

El magnífico árbol se encuentra dentro de los límites potenciales del Monteverde, en el piso bioclimático termomediterráneo. En los alrededores se puede apreciar algún que otro barbusano que ha logrado regenerarse o sobrevivir entre las tierras roturadas para el cultivo, así como alguna que otra finca donde se decidió respetar algunas arboledas herederas de ese primitivo bosque, internándolas como parte de sus jardines.



miércoles, 2 de diciembre de 2009

EL PIJARAL - "El corazón de Anaga"

Adormecida entre brumas perpetuas, embriagada por los aires del norte, sin más prisas que las que trae el viento y con las ansias de quién ama la vida o teme no hacerlo. La laurisilva aferra sus raíces con fuerza en lo más profundo del macizo, lamentando no haber podido defender sus legendarias selvas pero sabiéndose dueña de lo que siempre le ha pertenecido: el corazón de Anaga.

El Pijaral, en el macizo de Anaga, abarca una zona de laurisilva pura en muy buen estado de conservación, constituyendo una Reserva Natural Integral de incalculable valor. Está a su vez incluida en el Parque Rural de Anaga que, con 14.419 hectáreas, engloba casi la totalidad del macizo de Anaga, en el noreste de Tenerife.

La reserva comprende una zona de laderas inclinadas en la vertiente norte del parque rural y tiene una extensión de 300´7 hectáreas, dentro de las cuales se incluye el Monte del Pijaral que le da nombre a la totalidad de la reserva, y varios roques entre los que destacan el Roque Anambro y el Roque Chinobre.

La zona se caracteriza por su gran humedad, provista por el constante empuje de los vientos alisios, así como por una exuberante vegetación resultante de la baja actividad antrópica (uso por parte del ser humano) que ha tenido esta zona desde épocas prehistóricas.

Este enclave constituye, por su pureza y aislamiento, una importante reliquia del bosque de laurisilva original que existió en épocas anteriores a la conquista de Tenerife a lo largo de toda la vertiente norte de la isla, entre los macizos de Anaga y Teno, y del cual solamente se conserva un 10% en la actualidad.

En cuanto a la flora, podemos decir que el grado de conservación de la laurislva de esta zona es tal que en ella intervienen gran parte del elenco propio de este tipo de bosque, incluyendo especies muy exigentes en húmedad como el til (Ocotea foetens) y otras raras y amenazadas como el saúco (Sambucus palmensis), la esparraguera (Asparagus fallax), la violeta de Anaga (Viola anagae) y la adelfa de monte (Euphorbia mellifera); además de la píjara (Woodwardia radicans), una especie de helecho muy abundante en toda la zona y de cuyo nombre deriva el topónimo: “El Pijaral”.

Con respecto a la fauna, esta zona cuenta con numerosos invertebrados endémicos como escarabajos, arañas y moluscos. Además El Pijaral es una zona de especial protección para las aves (ZEPA) constituyendo un importante refugio para las palomas de la laurisilva, la paloma turqué y la paloma rabiche (Columba bollii y C. junoniae), pudiéndose observar también al gavilán (Accipiter nisus granti), el aguililla (Buteo buteo insularum) y la gallinuela (Scolopax rusticola).

sábado, 7 de noviembre de 2009

PINO CANARIO (Pinus canariensis): “El guerrero inmortal”

Nada puede detener al pino canario en su empeño por alcanzar el cielo, nada, ni las sequías más penosas o el furioso viento, ni las lavas de un volcán o el más temible incendio, tampoco el pasar del tiempo, nada es temible para este glorioso guerrero, ¡nada!… o tan solo la codicia de un pueblo.

El pino canario (Pinus canariensis), es el árbol más habitual en las Islas Canarias, así lo demuestran los extensos pinares de las cumbres de Tenerife, La Palma, El Hierro y G. Canaria. En La Gomera su presencia es puntual y tanto en Lanzarote como en Fuerteventura su presencia se limita a escasos ejemplares, todos ellos de origen antrópico (introducidos por el ser humano).

Este pino es un árbol de gran porte que suele alcanzar los 30 metros de altura (aunque algunos ejemplares superan los 50 metros) y tiene una forma piramidal en sus inicios y aparasolada cuando va cesando el crecimiento vertical. Una de sus características más conocidas es su increíble resistencia al fuego que le permite rebrotar tras ser calcinado por un incendio forestal, pero también es llamativa la gran capacidad que tiene para germinar sobre coladas lávicas colonizando suelos muy jóvenes. Sus hojas son aciculares y se agrupan de tres en tres, lo cual es una característica que lo diferencia de la mayoría de especies de pinos del mundo (que las agrupan de dos en dos). El pino canario es una especie monoica, es decir, con flores masculinas y femeninas en el mismo ejemplar. Las flores masculinas son racimos amentiformes que desprenden gran cantidad de polen mientras que las femeninas producen las conocidas piñas. Las piñas pueden llegar a medir de 12 a 18 cm de largo por 8 a 10 de diámetro en su parte más ancha y tardan en torno a dos años en madurar, tiempo suficiente para que se formen dos piñones por cada escama de la piña. El tronco del pino posee una corteza pardo-rojiza resquebrajada en los ejemplares adultos y pardo-grisácea lisa cuando el pino es joven.

Entre los mejores pinares de Canarias podemos citar la Corona Forestal en Tenerife, las laderas de la Caldera de Taburiente en La Palma, la zona de “El Pinar” en la isla del Hierro o el pinar de Tamadaba en la isla de Gran Canaria.
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Fue tras la destrucción de los pinares cuando los pinos supervivientes decidieron cesar en su intento de alcanzar el cielo. Nada importaba ya allá arriba si bajo sus pies ya no existía un bosque sino un campo de batalla. Fue entonces cuando extendieron sus ramas hacia el horizonte y dejaron de señalar al firmamento. Son los pinos gordos de Vilaflor, el pino de Tágara en Guía de Isora, los pinos de Gáldar, los “Pinos de la Virgen” de Fuencaliente, Puntagorda y El Paso…
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Nada puedo hacer este inmortal guerrero para escapar del exterminio al que fueron sometidas las Islas Canarias durante y después de la conquista castellana. Al exterminio humano que sufrieron los aborígenes se sumó pronto el exterminio de nuestros bosques a manos de despiadados sin escrúpulos. Los más altos y bellos pinos fueron los primeros en caer y transformarse en madera para construir los primeros asentamientos, muebles, barcos, carretas…, esta destrucción de los pinares se vio además potenciada por el negocio de la “pez”, una mezcla de resina y cenizas que se obtenía tras la quema de madera de pino tea en los hornos de piedra construidos en medio de los pinares. Esta sustancia llamada “pez” se utilizaba para impermeabilizar los barcos de la época por lo que suponía un lucrativo negocio que llevó a los pinares naturales de nuestras islas al borde de la extinción.

Hoy en día, y tras sucesivas repoblaciones forestales, el pino canario cuenta con una amplia distribución en el archipiélago. Desgraciadamente, es cierto también que la falta de planificación durante las repoblaciones de décadas anteriores ha llevado al pino canario a ocupar espacios ecológicos que no le corresponden, dentro de los dominios potenciales de la laurisilva.

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